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martes, 16 de febrero de 2016
Y los sueños cascotes son.
No consigo recordar si, cuando se podía fumar en todas partes, se podía fumar también en el cine.
Echo la vista atrás y me veo fumando en el metro, en el autobús, en el avión.
Recuerdo pedirle con un cigarro en la boca cuarto y mitad de queso en lonchas al charcutero; y al farmacéutico una caja de condones con un cigarro en la mano, encendido poco antes de entrar para mitigar la tensión del momento. Y recuerdo al funcionario fumando detrás de la ventanilla.
Recuerdo fumar en el instituto, en el hospital, y en las bodas, bautizos, y comuniones.
No me hagáis mucho caso, pero creo recordar que alguna vez el médico te recibía fumando. O, al menos, recuerdo ver un paquete de ducados y un mechero sobre su mesa.
Pero, maldita sea, no consigo recordar si veíamos las películas fumando.
Imagino que no, que al igual que no se podía comer pipas, ni chicles, no se podía fumar en las salas de cine. Sí en el vestíbulo, o en el bar del cine. A mitad de película ponían en la pantalla el cartel de “Visite nuestro bar” y salíamos a fumar un cigarro, y a tomar un botellín. Cinco, diez minutos. No sé. Fumábamos, bebíamos, y hablábamos. Y entonces sonaba un timbre, y apurabas el cigarro y el botellín, y entrabas de nuevo en la sala, a seguir viendo la película. Sin prisas. Tranquilamente.
Y es que, tal vez, la gran diferencia entre estos tiempos que corren y aquellos pasados es que, aparte de que antes se podía fumar en todas partes y ahora en ninguna, antaño no teníamos tantas prisas para todo como tenemos ahora. Esperar formaba parte del día a día. Y, tal vez, sólo tal vez, eso de esperar, qué demonios, tenía su encanto.
Quedabas con tu chica a las ocho en el banco del parque y si a las ocho y cuarto no había llegado todavía, esperabas. Fumando. Porque fumando esperas. Y cuando a las ocho y media aparecía, con cara de culpabilidad, tú la mirabas con cara de reproche, y la cogías de la mano para ir donde fuese, no importaba dónde, porque en ese momento no había prisa por llegar a ningún sitio.
Ponías la tele y, si no había nada interesante, cambiabas de canal; y, si tampoco había nada interesante, pues esperabas a que empezase algo interesante, en cualquiera de los dos únicos canales que teníamos.
Terminado el Sorteo de Navidad esperabas hasta el día siguiente a que los periódicos sacasen, en papel, la lista oficial de números premiados, para ver si te había tocado al menos una pedrea.
Esperabas al telediario de las tres para saber qué había pasado en el mundo. Y, si no llegabas a tiempo para verlo, no pasaba nada. Esperabas al de la noche. Y si no lo veías, ya verías Informe Semanal el sábado. No había prisa por ver lo dramático que es todo en este mundo.
Ahora, si quedas a las ocho y a las ocho y cinco no has llegado, ya te están mandando un wasap al móvil preguntando dónde estás. ¿Qué ha pasado? ¿Vas a tardar mucho? Y así cada cinco minutos hasta las ocho y media.
Y si pones la tele y no hay nada interesante cambias de canal, y cambias de canal, y cambias de canal, y cambias de canal, y si en los treinta y ocho canales que tienes no hay nada te desesperas, porque no puedes esperar a que empiece algo interesante.
Y a los cinco minutos de terminado el sorteo de Navidad ya sabes que no te ha tocado ni una puta pedrea, porque, por supuesto, no puedes esperar hasta el día siguiente para saber que eres un primo, que te has gastado una pasta gansa a lo tonto.
Y si hay un terremoto en las antípodas, o un gran incendio, o un tsunami, o un atentado, no puedes esperar a la noche para ver los cadáveres, para ver a gente anónima con su vida destrozada para siempre. Necesitas verlo ya, en tu móvil.
Y, la verdad, no sé por qué esto es así. Que respondan los sabios.
Volviendo al cine, en mi barrio había un cine. Un cine de barrio. Con su única sala, su olor a ambientador que solo tenía ese cine, su bar, su sesión continua, y su prohibición de comer pipas y chicles. Vamos, un cine como Dios manda.
Un día, el cine echó el cierre. La verdad, sigo sin entender por qué, porque en el cine de mi barrio ponían las mismas películas que en cines de la Gran Vía, con una semana de retraso con respecto al estreno en los grandes cines, eso sí, pero más barato. Esperabas una semana a que la película del momento llegase al cine del barrio, y te ibas tranquilamente dando un paseo a verla. No había prisa.
Imagino que el motivo del cierre fue que la gente cayó rendida ante el encanto de los multicines. Diez salas, con diez películas distintas donde elegir, en diez horarios distintos, y rodeado de tiendas y restaurantes donde puedes comprarte esa camisa que te sienta tan bien, y comerte esa hamburguesa que te sienta tan mal. Yo, sinceramente, no le encontré ningún encanto a los multicines que abrieron en el pueblo. No por lo de las tiendas o las hamburguesas, que me parece perfecto, es que las salas eran una puta mierda, las películas se veían de puta pena, y el sonido era pésimo. Y no tenían ese olor a ambientador que solo tenía el cine de mi barrio.
Tras el cierre, el cine de mi barrio, que era un edificio independiente, quedó ahí como un monumento a tiempos pasados y, según mucha gente, entre ellos Karina, mejores. De vez en cuando lo utilizaban para grabar alguna película, o alguna serie, de policías, creo recordar, o para dar algún premio u homenaje a algún vecino ilustre, que haberlos, los había.
Y un día, alguien entró en el bar de la esquina y dijo que iban a derribar el cine.
¿Los multicines?
No, el cine. Van a hacer un bloque de viviendas con calidades de lujo.
Cagoenlaputa.
Y la cerveza nos supo amarga ese día.
Me han dicho que Serrat le canta a los fantasmas del Roxy. El cine de mi barrio no era famoso como el Roxy, ni ha tenido nunca fantasmas más allá de algún chulito de barrio que le gustaba pavonearse ante las chicas, pero el día que lo derribaron la gente del barrio se pasó para darle su último adiós, y alguna que otra lágrima cayó en la arena del descampado. Hubo gente que cogió un cascote del cine ya derribado y se lo llevo a casa, a casa de sus padres, porque por aquel entonces todos vivíamos todavía en casa de nuestros padres, cada uno en casa de los suyos, eso sí, nunca cambiábamos de padres, porque al igual que el cine de mi barrio era un cine como Dios manda, nosotros éramos hijos como Dios manda, es decir, respetábamos a nuestros padres, a los padres de nuestros padres, a los padres de los padres de nuestros padres, y al padre Alfredo, que era el cura del barrio, al que, por cierto, le encantaba ir al cine a ver las de romanos.
Cuando esos hijos como Dios manda se hipotecaron y se fueron de casa de sus padres a casa propia imagino que se llevarían consigo el cascote del cine del barrio, y lo guardarían en el trastero, metido en una caja de zapatos. Junto al ZX Spectrum, y a la caja con los casetes.
Y un día de estos subirán al trastero, a buscar una herramienta, y verán la caja de zapatos, llena de polvo, y se preguntarán qué demonios guardarían dentro. Y al abrirla se encontrarán con el cascote, y mirarán asustados hacia el techo pensando que se está derrumbando el edificio, el mundo, o la vida, que, dicho sea de paso, no es más que una mala película de
serie B que se proyecta en cinecascote.
jueves, 11 de febrero de 2016
Jack, el loco
Dice mi nativa que estoy un poco tonto.
- ¿No estás un poco tonto tú, yendo de listo por la vida?
- A ver si nos aclaramos, Dominga.
- Quiero decir, si los que entienden de esto dicen que no pongas un GIf animado en el blog, y tú sabes que tienen razón, ¿por qué vas y lo pones?
Se queda esperando respuesta con los brazos cruzados y medio ojo cerrado, el izquierdo.
- Pues mira, básicamente porque es mi blog y en mi blog yo pongo lo que me sale de los co…
- ¡Carlos, por favor!…
- De verdad, Dominga, ¿no entiendes que un hombre tiene que mentar de vez en cuando sus partes íntimas?
- ¿Y eso por qué?
- Pues porque le sale de los co…
- ¡Carlos!
También dice, porque mi nativa es de esas personas que no dice sólo una cosa, puede estar toda la tarde y toda la noche diciendo cosas… también dice, decía, que si no he regresado al blog un poco…
- ¿Un poco?...
- Sí, que si no has regresado al blog un poco…
- ¿Un poco qué?...
- No sé, como un poco… bastante… ya sabes, ¿no?
- No, no sé… ¿un poco, bastante, cómo?, ¡co…
- ¡Carlos!
- Venga, va, suéltalo ya, que no te miro.
- Pues como que has vuelto un poco, bastante, demasiado… friki.
Es que para mi nativa friki es una palabra malsonante, como escroto, hemorroide, y esa palabra que no me deja decir.
- ¿Friki?... no… ¿por qué?
- No sé… ¿tú eres consciente que de las últimas veinte fotos que has puesto ocho han sido de Star Wars y cinco de superhéroes?
- ¿Y?... También he puesto una de una cebolla, a Bogart, y un vídeo de la Carrá.
- Raffaella Carrá es friki.
- No, la Carrá no es friki… es hortera, pero no friki.
- No, era hortera antes… ahora es friki.
- ¿Sí?... No sé…
- Ya te lo digo yo.
- Para la próxima entrada estoy pensando poner una de Jack Nicholson.
- Bueno, pues mira… Nicholson es más normal.
- No te creas… Jack Nicholson está loco.
Por cierto, ¿qué decías de los GIFs animados?
domingo, 8 de noviembre de 2015
La verdad sobre el caso Skywalker
¿Dónde está Luke?
Es la comidilla en los mentideros, lo que todo el mundo se pregunta a apenas un mes del estreno de la nueva película de la saga: ¿dónde está Luke Skywalker?
En los trailers, en los teasers, en el cartel oficial y en el resto de carteles promocionales podemos ver a la princesa Leia, a Han Solo, a Chewbacca, pero en ningún momento aparece el joven Luke.
Los millones de seguidores de la saga especulan sobre su paradero, y la teoría de que Skywalker, tal como hizo su padre, se ha pasado al lado oscuro, es la que más adeptos tiene.
Pero nada más lejos de la realidad.
En Diario de náufrago en una palangana, y solo en Diario de náufrago en una palangana, sabemos la verdad.
Cuando Disney se hizo con Lucasfilms, tras pasar por caja y pagar una pasta gansa, los directivos de Disney decidieron organizar una fiesta de confraternización que hermanase a todos los personajes de ambas divisiones. Una macrocena secreta en la que los personajes del universo Star Wars compartieran mesa con las más importantes personajes del mundo Disney.
Luke Skywalker y Pocahontas compartieron mesa y dicen que esa noche, nació el amor.
Eran la pareja perfecta, y en Disney lo sabían. Él, con esos ojos azules y ese pelo rubio, y ella con esa tez morena y esa melena azabache al viento. Los dos tan inmaculados. Tan del bien. Tan comerciales. Los directivos de Disney se frotaban las manos, y dieron su bendición a la relación.
Pero entonces algo vino a enturbiar tan lucrativa y hermosa historia de amor. Luke, que siempre ha sido un poco inmaduro, tuvo un desliz, y le fue infiel a Pocahontas.
Infiel, ¿pero con quién?
Pues nada menos, que con la cerdita Peggy, que encima es amiga y compañera de Pocahontas ya que desde 2004 los Teleñecos son propiedad de Disney.
Pues nada menos, que con la cerdita Peggy, que encima es amiga y compañera de Pocahontas ya que desde 2004 los Teleñecos son propiedad de Disney.
Los gritos de cólera todavía resuenan en los despachos de la compañía del ratón. Con millones de muñecos de la pareja de tortolitos besándose ya fabricados, y a la espera de ser enviados a las tiendas, Luke había echado a perder el negocio del siglo.
No se lo perdonan, y le han expulsado de la saga.
El joven Skywalker lo niega todo, dice que es mentira, que el ama a Pocahontas, que todo es una confabulación de su hermana y su cuñado, y que si su padre estuviese vivo se iban a cagar todos en los pantalones, panda de hijos de puta.
Pero nadie le cree. Y hacen bien.
En Diario de un náufrago en una palangana tenemos la prueba gráfica de la infidelidad de Luke. Y tenemos la obligación de hacerla pública.
Porque nada escapa al objetivo de una cámara analógica en manos de un náufrago en una palangana.
domingo, 1 de noviembre de 2015
Grandes frases de la historia del cine (VIII)
¡El teléfono no está sonando, maldita sea!... no hay teléfono...
Charlton Heston en El último hombre vivo
domingo, 6 de noviembre de 2011
De cabina en tres minutos.
Me ha llamado George Lucas. Dice que ha leído mi entrada del carné de conducir, y que le ha conmovido.
- ¿Por lo de la niña llorando?
- No. A mí la niña me da igual. Yo lo digo por el tema de la fotografía.
- Ah, sí, entiendo. Es muy duro ver como pasan de los profesionales de la fotografía. ¿Recuerdas cuando para hacerte unas fotos para un carné te ibas a un estudio a que te las hiciese un profesional? Tenías dos opciones: el pack de dieciséis fotos carné, o ese que eran ocho carné, dos medianas, y una grande; que la grande se la dabas a tu madre; una de las medianas a tu novia; y la otra mediana la guardabas junto con las seis carné que te habían sobrado para cuando necesitases otras dos fotos carné.
- No. A mí las novias, las madres, y los fotógrafos de estudio me la traen al pairo..
- Que luego, a los dos meses, necesitabas otras dos fotos y no recordabas dónde cojones las habías guardado, y te tenías que hacer otro pack de esos de 8 + 2 + 1.
- Que no, coño...
- Y ahí estabas tú, otra vez, dándole la grande a tu madre y una de las medianas a tu novia, que ya te miraba con cara de "oye, que no eres tan guapo".
- Joder...
- Y luego ibas a guardar las que sobraban y encontrabas las otras, las de la vez anterior, y te juntabas con doce fotos carné, dos medianas, y una madre y una novia un poquito hartas de tu cara bonita...
- ¡Qué no, joder, que yo lo digo por los fotomatones!
- ¿Los fotomatones?
- Si soy fan del fotomatón, de esas maravillosas máquinas
- Ah... entiendo.
- ¿Sabías que R2D2 iba a ser un fotomatón?
- ¿RD2D... el robot?
- Sí. En un principio iba a ser un fotomatón, pero tuvimos que abandonar la idea por problemas técnicos.
- Claro, en aquella no había los avances que hay ahora.
- Bueno, en realidad es que sólo teníamos presupuesto para un enano, y el fotomatón necesitaba mínimo de cuatro.
- Claro, claro...
- ¿Sabes?, al leer tu entrada la cabeza se me ha llenado de ideas, y he escrito un guión en el que el prota es un fotomatón.
- Con dos cojones.
- Ya lo tengo terminado, y he convencido a Peter Jackson para que la dirija, y a Spielberg para que la produzca.
- Con tres cojones. Oye, y el Peter Jackson ese, ¿no crees que cada día que pasa se parece más a uno de los personajes de sus películas?... ¿a un troll de esos?
-¿A ti qué te pasa, tío? El otro día te metes conmigo, hoy con Peter Jackson... ¿tienes algún problema con los cineastas?
- Un fotomatón, ¿no?...
- Sí, un fotomatón, ¿qué pasa? ¿Y a qué no sabes quién va a hacer de fotomatón?
- ¿Andy Serkis?
- ... qué cabrón.
lunes, 7 de marzo de 2011
Me temo que sigue habiendo un Segura en mi sopa.
Por favor, que alguien haga algo. Que alguien le diga que pare.
O, mejor aún, vamos a decírselo todos. Si se lo decimos todos no podrá negarse.
Venga, empiezo yo:
Por favor, Santiago, déjalo ya.
No, mejor no nos tuteemos.
Se lo ruego, Señor Segura, déjelo ya.
Le juro que voy a ir a ver su película. Dos, tres, cuatro veces... las que hagan falta.
Pero déjelo ya.
La veré en 2D. En 3D. En 4D. En 5ºB Izquierda. En lo que sea. Se lo juro.
Yo no tengo nada en su contra. Ni en contra de su trabajo. De verdad.
Pero déjelo ya.
Por la salud mental de todos los españoles se lo pido.
Déjelo ya.
Gracias.
lunes, 21 de junio de 2010
Grandes frases de la historia del cine (VII)

Estamos en una misión de Dios
Jake Blues en The Blues Brothers
(aka Granujas a todo ritmo)
Aunque supongo que el bueno de Jake abandonará de vez en cuando el Cielo para darse una vuelta por el Infierno y participar, por qué no, en alguna jam session de esas que se marcan los rockeros muertos en el Club 27, el más famoso de todos los tugurios que abren sus puertas por ahí abajo.
domingo, 7 de marzo de 2010
Woodstock y las palomas
Hacía tiempo que no me enfrentaba a una de esas paradojas con las que el universo encuentra una excusa perfecta para plegarse sobre si mismo. Una de esas paradojas que sacan a la luz esas tendencias suicidas del Universo.
Pero el otro día me encontré con una. O, al menos, eso pensaba yo.
Me puse Destino Woodstoock, de Ang Lee, en el vídeo, y me preparé para ver una escena de palomas blancas volando a cámara lenta.
Pero terminó la película y, demonios, no podía creerlo. Ni una escena de palomas blancas volando a cámara lenta. Es más, quitando las del logo del festival de Woodstock, ni una paloma. Ni pichón Ni Chirriador. Ni volantón. Nada.

Eso sí, palomo cojo si sale alguno que otro.
Entonces me dije, no puede ser, tiene que salir alguna escena de palomas blancas volando a cámara lenta. El universo se hubiese plegado sobre si mismo el día del estreno si no fuese así.
¿Tal vez he visto la versión reducida?, me dije.
¿Tal vez Ang Lee ha cambiado las palomas blancas volando a cámara lenta por tíos embarrados deslizándose por una colina?, me grité desesperado.
Y entonces me di cuenta de mi error.
Joder, el tío pesao de las palomas blancas volando a cámara lenta es John Woo.
miércoles, 22 de abril de 2009
Especial Grandes frases de la historia del cine
Que no, que a mi no me engañan: Una chica de Jersey, no es de Kevin Smith.
Si, lo sé, lo pone en los créditos: Directed by Kevin Smith; y en la wikipedia. Y, además, en la peli salen Matt Damon, Ben Affleck, y Jason Lee (al que muchos llaman Earl).
Pero que no, que Una chica de Jersey no es de Kevin Smith, que él nunca haría un pastelón como ese. Y, además, si fuese suya, él saldría en la peli, actuando, lo más seguro que junto a Jason Mewes
¿Por qué entonces Kevin Smith aparece en todas partes como el padre de la criatura (tómese criatura en su acepción de monstruo)?... ¿Por qué la historia jura y perjura que Kevin Smith es el responsable de Una chica de Jersey?...
Muy sencillo: nos encontramos ante un claro ejemplo de conspiración, de confabulación, de complot, de claro contubernio por parte del maligno, es decir, por parte de Tim Burton, contra Kevin Smith
Sí, señoras y señores: Tim burtón rodó Una Chica de Jersey, y le atribuyó la autoría a Kevin Smith.
Ni más, ni menos.
Y la maldad no tiene límites.
Además, si Una chica de Jersey fuese de Kevin Smith yo nunca le dedicaría en Diario de un náufrago en una palangana un especial de Grandes frases de la historia del cine.
Nunca.
"Ya está bien, cretinos. Sólo hay un retorno, ¿vale?,
y no es de un rey, es el retorno del Jedi"
Randal Graves en Clerks II
domingo, 8 de marzo de 2009
Grandes frases de la historia del cine (V)
"Hay dos cosas en este mundo en las que no confío cuando son inalambricas: los teléfonos, y las marionetas"
El Señor Lagarto, en Un rockero de pelotas.
bonus track para beatlemaniacos: Pete Best se marca un cameo en esta película en la que, casualidades de la vida, se cuenta la historia de un baterísta que es expulsado de su grupo justo antes de que éste consiga el éxito y llegue a lo más alto.
viernes, 31 de octubre de 2008
Grandes frases de la historia del cine (IV)
martes, 18 de diciembre de 2007
Gritos en el pasillo
Dije que daría la solución al criptograma en este post, pero he decidido que no, que la voy a dar en el siguiente, que se publicará el jueves a las 22:00 horas, hora de Puerto Rico.
Y mientras espero que alguien dé con la solución me voy a poner Gritos en el pasillo, una peli de terror hecha con cacahuetes.
No, no es que la película la haya financiado el dueño de los conguitos; o que en el catering del rodaje sólo se tomase crema de cacahuete; ni tan siquiera que el metraje de la película se haya revelado con un ácido creado a partir del aceite de cacahuete... es simplemente que la película está hecha con cacahuetes... que los actores son cacahuetes, vamos.
Para los lectores más incrédulos aquí está la web del proyecto.
Esto de utilizar cacahuetes en lugar de actores tiene sus ventajas. Por un lado no se tiene constancia de que ningún cacahuete vaya sobreactuando por las manifestaciones. Ni de ninguno que se pasee por las televisiones dándoselas de intelectual e intentando sentar cátedra en cosas de las que no tiene ni puta idea. Tampoco se conoce el caso de ningún cacahuete que haya acabado con todos los canapés en ninguna fiesta o acto cultural.
Aunque también tiene sus peros, claro. No me imagino yo una peli porno con cacahuetes. Bueno, si me la imagino, pero como que no me pone mucho... aunque... esa cacahuete que ahora mismo me estoy imaginando... está de buen ver, y de mejor comer, la verdad... pero no, no le veo yo futuro. Una hecho con pepinos sí, pero con cacahuetes ni de coña.
Por otro lado habría películas que sería imposible rodar con cacahuetes. Por ejemplo el remake de El planeta de los simios. Inevitablemente, a mitad de película se convertiría en un remake de Apocalypse Canibal.
Tampoco se podría hacer una de romanos. El cacahuete no llegó a Europa hasta después del descubrimiento de América.
Pero que yo le veo más pros que contras si que lo tengo claro, y voto sí al actor maní.
Y mientras espero que alguien dé con la solución me voy a poner Gritos en el pasillo, una peli de terror hecha con cacahuetes.
No, no es que la película la haya financiado el dueño de los conguitos; o que en el catering del rodaje sólo se tomase crema de cacahuete; ni tan siquiera que el metraje de la película se haya revelado con un ácido creado a partir del aceite de cacahuete... es simplemente que la película está hecha con cacahuetes... que los actores son cacahuetes, vamos.
Para los lectores más incrédulos aquí está la web del proyecto.
Esto de utilizar cacahuetes en lugar de actores tiene sus ventajas. Por un lado no se tiene constancia de que ningún cacahuete vaya sobreactuando por las manifestaciones. Ni de ninguno que se pasee por las televisiones dándoselas de intelectual e intentando sentar cátedra en cosas de las que no tiene ni puta idea. Tampoco se conoce el caso de ningún cacahuete que haya acabado con todos los canapés en ninguna fiesta o acto cultural.
Aunque también tiene sus peros, claro. No me imagino yo una peli porno con cacahuetes. Bueno, si me la imagino, pero como que no me pone mucho... aunque... esa cacahuete que ahora mismo me estoy imaginando... está de buen ver, y de mejor comer, la verdad... pero no, no le veo yo futuro. Una hecho con pepinos sí, pero con cacahuetes ni de coña.
Por otro lado habría películas que sería imposible rodar con cacahuetes. Por ejemplo el remake de El planeta de los simios. Inevitablemente, a mitad de película se convertiría en un remake de Apocalypse Canibal.
Tampoco se podría hacer una de romanos. El cacahuete no llegó a Europa hasta después del descubrimiento de América.
Pero que yo le veo más pros que contras si que lo tengo claro, y voto sí al actor maní.
viernes, 7 de diciembre de 2007
Primer
Hoy, que por la mañana ha salido el sol, y que tú no estás, voy a contar la razón porque me fui, porque me fui.
Todo comenzó un 22 de setiembre. Sábado. Había salido a tomar unas cervezas con los amigos pero justo en el momento en el que me las estaba tomando me di cuenta de que en realidad no me apetecía salir a tomar unas cervezas, así que, previo paso por el baño para dejar esas cervezas que nunca me debían haber pertenecido, regresé a casa.
Como tampoco me apetecía meterme en la cama, al menos no para dormir, decidí ponerme una peli. De una larga lista de películas pendientes de ver Primer fue la elegida. Hay que decir en honor a la verdad que no tiene ningún mérito por su parte ser la elegida. Con ese título, en una lista, se juega con ventaja.
Todo comenzó un 22 de setiembre. Sábado. Había salido a tomar unas cervezas con los amigos pero justo en el momento en el que me las estaba tomando me di cuenta de que en realidad no me apetecía salir a tomar unas cervezas, así que, previo paso por el baño para dejar esas cervezas que nunca me debían haber pertenecido, regresé a casa.
Como tampoco me apetecía meterme en la cama, al menos no para dormir, decidí ponerme una peli. De una larga lista de películas pendientes de ver Primer fue la elegida. Hay que decir en honor a la verdad que no tiene ningún mérito por su parte ser la elegida. Con ese título, en una lista, se juega con ventaja.

Sí, al director se le cruzaron los cables.
Cuando terminó la película me quedé totalmente ojiplático: no había entendido nada. Y cuando digo nada quiero decir nada.
Me tocó el orgullo. Era la primera vez que me pasaba. Con otras películas de, llamémoslo "filosofía" parecida como pueden ser Memento, Olvídate de mí, o Donnie Darko cuando terminaba la película me daba cuenta de que necesitaba verlas otra vez, o incluso una tercera, pero era más para atar cabos que para entenderlas. Digamos que son películas que necesitan un segundo visionado para terminar de entenderlas.
Pero con Primer no había entendido nada.
Me la puse otra vez. Por suerte no dura mucho, 78 minutos.
Cuando terminé el segundo visionado me quedé más ojiiplático todavía. Seguía sin enterarme de una mierda. Y cuando digo una mierda quiero decir una mierda.
Esto ya me tocó los cojones. “¿Tan torpe soy?”, me preguntaba. “Sí”, me decía una voz que me recordaba mucho a la de mi conciencia. "¡Cállate, hijadeputa, que me tienes hasta....!".
Sí, lo reconozco, estaba empezando a perder los nervios.
El tercer visionado lo hice con papel y lapiz, apuntando cada detalle. El cuarto con calculadora, científica por supuesto. El quinto con una tabla de logaritmos neperianos mientras escuchaba una voz que me recordaba mucho a la voz de mi lógica y que me decía “para que cojones quieres una tabla de logaritmos neperianos si tienes la calcul... ¡Qué te calles tú también, coño!....
Me obsesioné con la película. Quería comprender cada detalle. Asimilar cada fotograma. Sacar cada gota de su entramado. Llamé al trabajo y dije que estaba enfermo y que lo estaría por mucho tiempo. Le dije a mi familia que me había tocado un viaje a Nueva Zelanda y que no contasen conmigo en los próximos 6 meses, incluyendo la Nochebuena, la Nochevieja, Reyes, y el cumpleaños de la abuela. Le comuniqué a los amigos que me había casado, en las Vegas y disfrazado de Elvis, con una mujer muy posesiva, Mary Rose Jane, que no me dejaba salir de casa. No dormía. Casi no comía. No cuidaba mis geranios. Abandoné el blog...
Abandoné el blog...
En total visioné la película 314 veces. Pero valió la pena. Era el tío que más y mejor sabía de Primer. O al menos eso pensaba yo. Ingenuo de mí.

Los protas de Primer
Hace dos días se celebró en Hong Kong el campeonato del mundo que otorgaría el título del “Tío que más sabe de Primer del mundo”. Y quedé segundo. Me ganó Osako Ton, un japonés de 14 años que sabía de la película cosas que ni venían en el guión. Era una puta máquina. Derrotado y humillado le pregunté al japo cuantas veces había visto la película. Una, me dijo el tío, y me perdí el final porque me dio un apretón y tuve que salir por patas. Hay que tener cuidado con el sushi caducado, ¿sabes?.
La madre que parió a los japoneses.
La madre que parió a los japoneses.
domingo, 17 de junio de 2007
miércoles, 30 de mayo de 2007
Grandes frases de la historia del cine (II)

"Fernando Galindo, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo..."
Fernando Galindo en Atraco a las 3
jueves, 17 de mayo de 2007
Grandes frases de la historia del cine (I)
Supongo que al cine lo llamarán el séptimo arte porque fue el séptimo en llegar, porque hay ocasiones en las que sin lugar a dudas se pone por delante de todas las artes y nos regala momentos inolvidables, momentos en los que los más duros lloran, y los más débiles se hacen fuertes; en los que el tiempo se detiene, y el espacio se hace infinito; en los que lo pequeño se hace grande, y lo grande inmenso; momentos en los que nada de lo que hay fuera de esa pantalla importa, sólo esos 24 fotogramas por segundo; en los que lo vivido se hace recuerdo eterno antes incluso de que entre por nuestros sentidos; momentos en los que pestañear es pecado, y estornudar delito porque unas décimas de segundo perdidas son un mundo no encontrado.
Hoy, en esta palangana, inauguramos una nueva sección, una sección dedicada a esos momentos, a esas escenas que han hecho historia porque nos han hecho sentir que somos lo que somos: alma, corazón, y vida.
Sin más dilaciones, ¡qué la imagen se haga palabra!:

"Cierren las puertas romboides...
¡Abran las puertas romboides, abran las puertas romboides!"
Soldado Imperial Kilroy en "La Guerra de las Galaxias".
lunes, 5 de marzo de 2007
Y los sueños cine son
Hoy he soñado que en mitad de la noche me despertaba muerto de sed; me levantaba; me iba a la cocina; me bebía un vaso de agua de un tirón; y volvía a la cama para seguir durmiendo. Y justo en el momento en el que en el mundo onírico me volvía a dormir, en el mundo real me he despertado; me he ido a la cocina; me he bebido un vaso de agua de un tirón; y he vuelto a la cama para seguir durmiendo.
Es decir, que esta noche, como por arte de magia, mi sueño se ha hecho realidad.
Y esta mañana, mientras me tomaba el primer café del día me he maldecido una y mil veces por no haber soñado que a mi regreso de mi excursión en busca del líquido elemento me encontraba a Jessica Alba desnuda en mi cama.
Sí ya lo decía Aute, que la vida es sueño y los sueños cine son.
¿Sueña Jessica Alba con náufragos eclécticos?
lunes, 26 de febrero de 2007
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