jueves, 13 de diciembre de 2007

Lunes no vuelve a casa por Navidad


Antes de reabrir el blog le dejé a mi nativo un mensaje en el contestador: "Lunes, que el 7 de diciembre abrimos así que mueve el puto culo y preséntate que ya estás tardando". De vez en cuando un poco de autoridad con los nativos no viene mal. Robinsón Crusoe empezó a tener problemas con Viernes el día en el que le dijo, "pero hombre, no me llames de usted, que me haces mayor".

"Se me ha subido a las barbas", me dijo Robinsón en la última botella que me mandó, "ahora me sale con que quiere que le dé de alta en la seguridad social".

"Eso te pasa por gilipollas", le contesté yo. Aunque me consta que mi botella no le ha llegado. La pillo una corriente del golfo (el golfo es un náufrago que tiene corriente con banda ancha y tarifa plana y que tiene acaparadas todas las líneas, el tío cabrón) y le terminó llegando a Chavez el día que perdió el referéndum ese famoso, justo cuando le daban los resultados. Ahora anda el tío por los mítines diciendo que si no le pido disculpas va a destruir todas las copias del Sims 2. Náufragos que lleguen a su país. A mí como si se la pica un pollo. Ni yo salgo en ese juego, ni el mensaje era para él.


Al mono de abajo le conozco yo. Trabajamos juntos en el Monkey Island



Bueno, que se me va el santo al cielo. El caso es que Lunes ni se presentó en el blog ni me devolvió la llamada, así que decidí insistir un poco y volverle a llamar unas cuantas veces. A la trigésimo cuarta llamada, que es el límite entre insistir un poco e insistir, me cogió el teléfono.

Me dijo que no va a volver, que ha encontrado un trabajo mejor: Actor de pogüerpoins.

- ¿Actor de qué? – le dije mientras me cambiaba el auricular de oreja.
- De pogüerpoins, ya sabes, las presentaciones esas que te mandan los amigos a tu dirección de correo del trabajo.
- Ya sé lo que es un pogüerpoin, pero no entiendo que coño puedes hacer tu trabajando en eso.
- ¿Estás con el manos libres?.
- Sí, te está leyendo todo el mundo.
- Vale, pues quítaselo
- Ya está, dime.
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- ¡No jodas!.
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- Ya, ya... si ahora que lo dices te he visto en uno que me ha llegado hoy.
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- No, el de la rubia y el burro.
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- Ya,ya... la verdad es que se nota que hay talento, el burro lo borda, pero es que a mí esas cosas como que...
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- Sí, es verdad, es impresionante. Y la del burro también.
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- No, no me mandes nada. Oye, que te tengo que dejar, y que... bueno, que me alegro por ti, y que no hace falta que vengas, que voy a buscar a otro nativo para cubrir tu puesto... bueno, mejor a una nativa. Un abraz... digo, que te vaya bien en el mundo de la pogüerfarándula.
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- Vale, de tu parte. Adiós


Dos cositas, queridos lectores: primero, saludos de parte de Lunes; y segundo, Se busca nativa para trabajar en el apasionante mundo de los blogs. Razón aquí.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Primer

Hoy, que por la mañana ha salido el sol, y que tú no estás, voy a contar la razón porque me fui, porque me fui.

Todo comenzó un 22 de setiembre. Sábado. Había salido a tomar unas cervezas con los amigos pero justo en el momento en el que me las estaba tomando me di cuenta de que en realidad no me apetecía salir a tomar unas cervezas, así que, previo paso por el baño para dejar esas cervezas que nunca me debían haber pertenecido, regresé a casa.

Como tampoco me apetecía meterme en la cama, al menos no para dormir, decidí ponerme una peli. De una larga lista de películas pendientes de ver Primer fue la elegida. Hay que decir en honor a la verdad que no tiene ningún mérito por su parte ser la elegida. Con ese título, en una lista, se juega con ventaja.



Sí, al director se le cruzaron los cables.



Cuando terminó la película me quedé totalmente ojiplático: no había entendido nada. Y cuando digo nada quiero decir nada.

Me tocó el orgullo. Era la primera vez que me pasaba. Con otras películas de, llamémoslo "filosofía" parecida como pueden ser Memento, Olvídate de mí, o Donnie Darko cuando terminaba la película me daba cuenta de que necesitaba verlas otra vez, o incluso una tercera, pero era más para atar cabos que para entenderlas. Digamos que son películas que necesitan un segundo visionado para terminar de entenderlas.

Pero con Primer no había entendido nada.

Me la puse otra vez. Por suerte no dura mucho, 78 minutos.

Cuando terminé el segundo visionado me quedé más ojiiplático todavía. Seguía sin enterarme de una mierda. Y cuando digo una mierda quiero decir una mierda.

Esto ya me tocó los cojones. “¿Tan torpe soy?”, me preguntaba. “Sí”, me decía una voz que me recordaba mucho a la de mi conciencia. "¡Cállate, hijadeputa, que me tienes hasta....!".

Sí, lo reconozco, estaba empezando a perder los nervios.

El tercer visionado lo hice con papel y lapiz, apuntando cada detalle. El cuarto con calculadora, científica por supuesto. El quinto con una tabla de logaritmos neperianos mientras escuchaba una voz que me recordaba mucho a la voz de mi lógica y que me decía “para que cojones quieres una tabla de logaritmos neperianos si tienes la calcul... ¡Qué te calles tú también, coño!....

Me obsesioné con la película. Quería comprender cada detalle. Asimilar cada fotograma. Sacar cada gota de su entramado. Llamé al trabajo y dije que estaba enfermo y que lo estaría por mucho tiempo. Le dije a mi familia que me había tocado un viaje a Nueva Zelanda y que no contasen conmigo en los próximos 6 meses, incluyendo la Nochebuena, la Nochevieja, Reyes, y el cumpleaños de la abuela. Le comuniqué a los amigos que me había casado, en las Vegas y disfrazado de Elvis, con una mujer muy posesiva, Mary Rose Jane, que no me dejaba salir de casa. No dormía. Casi no comía. No cuidaba mis geranios. Abandoné el blog...

Abandoné el blog...

En total visioné la película 314 veces. Pero valió la pena. Era el tío que más y mejor sabía de Primer. O al menos eso pensaba yo. Ingenuo de mí.








Los protas de Primer


Hace dos días se celebró en Hong Kong el campeonato del mundo que otorgaría el título del “Tío que más sabe de Primer del mundo”. Y quedé segundo. Me ganó Osako Ton, un japonés de 14 años que sabía de la película cosas que ni venían en el guión. Era una puta máquina. Derrotado y humillado le pregunté al japo cuantas veces había visto la película. Una, me dijo el tío, y me perdí el final porque me dio un apretón y tuve que salir por patas. Hay que tener cuidado con el sushi caducado, ¿sabes?.

La madre que parió a los japoneses.


jueves, 4 de octubre de 2007

Písala, que te está llamando hijoputa.

Este blog ya no da más de si. No me apetece escribir, y no voy a escribir nada, así que no tiene sentido dejarlo abierto, dando coletazos, como, y perdón por la redundancia, la cola recién arrancada de una lagartija...


Paquillo, un amigo de la infancia que de mayor quería ser Felix Rodriguez de la Fuente, siempre me decía que cuando le arrancabas la cola a una lagartija y se quedaba ahí moviéndose desquiciada (la cola, no la lagartija, que la lagartija tomaba las de Villadiego en cuanto pisaba tierra) es que te estaba llamando hijoputa. "Písala, que te está llamando hijoputa", me decía. Y yo le contestaba, "te lo estará llamando a ti, que eres el que se la ha arrancado". Y es que Paquillo siempre le estaba arrancando las colas a las lagartijas. Yo no. Bastante tenía con intentar comprender por qué a la lagartija le crecía de nuevo la cola, y a la cola no le crecía de nuevo una lagartija.


Misterios de la naturaleza.


Muchas gracias a todos los que os habéis pasado por aquí en todo este tiempo. Espero que leyendo mis entradas (las del blog, que en la cabeza peino canas, pero peino) lo hayáis pasado cuando menos la mitad de bien que yo escribiéndolas.


Para mis lectores más fieles, esos que me han estado sacando los colores estos días pasados pidiéndome que no abandonase, les dejo un enlace a mi antiguo y ruinoso blog. Para que puedan seguir leyendo mis gilipolleces durante una temporada (aviso: la empresa Demoliciones Viuda de Añejo e hijos va a comenzar a derribarlo en breve) y... bueno, quizás viendo que el otro blog lo cerré como una media docena de veces, regresando siempre con el rabo entre las piernas (perdón, de nuevo, por la redundancia)... viendo, decía, que esto de cerrar blogs es una especie de vicio adquirido como consecuencia de algún trauma infantil (Paquillo, además de con las lagartijas, podía ser muy cruel con sus amigos) tal vez tengan la esperanza de que algún día de estos vuelva, y en un arrebato de frenesí esperanzador se olviden de enfadarse conmigo.


Señoras... señores... sin más dilaciones... sean felices en su matrimonio, aunque su marido sea el mismo demonio.




A.L.C.P. de V.B.,

Carlos Añejo, un náufrago en una palangana.



P.S. Lunes me pide que os diga que busca náufrago, con o sin palangana, para montar un blog (a ser posible sin paréntesis ni puntos suspensivos)...