jueves, 12 de febrero de 2009

Seis más el complementario


Los zánganos (los de una colmena, no confundir con otro tipo de zánganos) tienen un árbol genealógico que cumple con la sucesión de Fibonacci. No tienen padre (1), pero si que tienen una madre (1, 1), dos abuelos (1, 1, 2), tres bisabuelos (1, 1, 2, 3), cinco tatarabuelos (1, 1, 2, 3, 5), ocho tataratabuelos (1, 1, 2, 3, 5, 8), y así hasta el infinito y más allá (0, 1, 1, 2, 3, 4, 8, 13, 21, 34, 55… el infinito... y más allá).

Esto que parece una gilipollez es muy importante porque es conocimiento, y el conocimiento lo es todo en la vida. Sobre todo en la vida laboral.

Cuando uno es dueño del conocimiento, cuando uno sabe lo qué tiene que hacer y, sobre todo, cómo lo tiene que hacer, uno es dueño también de la tranquilidad.

Bueno, dueño y esclavo a la vez, porque la tranquilidad es una tía sosa que baila con el más feo: el aburrimiento. Y el aburrimiento, además de feo, es un esclavista de mucho cuidado. Un esclavista y un cabrón, que te castiga con cien latigazos diarios, de lunes a viernes. Por que sí. Por saber. Por ser dueño del conocimiento.

El desconocimiento, en cambio, te da inseguridad, intranquilidad, y muchas otras cosas malas que terminan en –dad, pero te mantiene activo. Cuando uno no sabe cómo tiene que hacer lo qué tiene que hacer, que lo tiene que hacer porque no quedan más cojones, pues se busca la vida. Y buscarse la vida puede ser de todo menos aburrido.

Yo, ahora mismo, hay días en los que echo de menos, y mucho, ser dueño del conocimiento.

Qué cojones, yo lo que echo de menos es ser dueño de un boleto premiado de la primitiva.

Uno de 6 más el complementario.

Porque… hay premios de 6 más el complementario, ¿no?

No tengo ni puta idea.

De nada.


Nota a pie de post:

La semana que viene será la Semana del Silencio. Un silencio cada día.
Pero no se lo digáis a nadie.

5 mensajes en la botella:

Irreverens dijo...

Oye, el link del Fibonacci no me funciona.

Pero me suena que éste tipo salía en el Código da Vinci, ¿a que sí?

Ves, esa me la sabía.

Lo de los zánganos, no. Lo de la primitiva, tampoco, me temo.

En cuanto a lo de buscarme la vida, empiezo a saber bastante. Eso sí, un poco a salto de mata e improvisando.

Disfruta del no-conocimiento, pues suele traer momentos memorables.
:)

Besitos y feliz finde, a ti y a Dominga.

wen- dijo...

De lotería no tengo ni idea...
Si sólo son algunos días los que echas de menos el conocimiento va bien la cosa , no? Lo malo sería echarlo de menos todos. Además si uno cambia de curro y se ariesga a estos cambios es por algo... Yo por el contrario me encuentro más bien aburridilla...Si quieres intercambiamos curro dos días a la semana, tu tienes tu ración de tranquilidad y yo la mía de intranquilidad. o no?
Lo de la semana del silencio no lo he entendido... supongo que ya lo averiguaré..

Mariano Zurdo dijo...

¿Seis más el complementario?
Yo no paso de dos, grrrr
¿Aburrimiento? El caso es que me suena, pero ahora mismo no caigo...
Perdón, que ya me callo y comienzo con la semana de silencio por adelantado.
Besitos/azos.

Anónimo dijo...

Yo tengo una teoría que como la de Fibonacci, seguramente también parece una gilipollez... Bueno, en mi caso, tal vez lo sea.

Lo importante en la vida laboral no es adquirir el conocimiento, sino saber rodearte de los que lo tienen y administrarlo. Y claro, ser lo suficientemente humilde para reconocer que ellos tienen más conocimiento que tú.

O hacerte complementario de alguien que tenga un boleto de 6...

¡Un silencio cada día!
¡Cómo me molan los silencios!

Entraré a leerlos en silencio absoluto.

Besos

Carlos Añejo dijo...

Ahora mismo lo arreglo. Gracias Irre. Y sí, si no recuerdo mal salía en el Código Da Vinci. Besitos.

Mis cambios son sin garantía, que quede claro, que no quiero engañar a nadie. Ya entenderás lo de los silencios, Wen.

Yo tampoco paso de dos, Mariano. Y empieza a ser cansino. Abrazos.

El problema es cuando el que tiene el conocimiento no lo quiere compartir, Trasto. De todo hay en las viñas del Señor. Besos.